BUSQUEMOS PERLAS ESCONDIDAS: 11-17-Mayo-2026, ISAÍAS 60, 61, Respuestas.

Busquemos perlas escondidas (10 mins.)
Is 61:1. ¿Cómo cumplió Jesús esta profecía? (Lu 4:18-21; w19.12 11 párrs. 10, 11).
Jesús cumplió esta profecía porque Jehová lo envió para ayudar a las personas a conseguir verdadera libertad. Por ejemplo, enseñó la verdad y ayudó a muchos a liberarse de las ideas y tradiciones equivocadas que imponían los líderes religiosos.
Además, trataba a las personas con amor y compasión, y así les abrió los ojos espiritualmente para que pudieran acercarse más a Jehová. Pero la mayor libertad que hizo posible fue la liberación del pecado. Gracias a su sacrificio, las personas pueden recibir el perdón de sus pecados y tener la esperanza de vivir para siempre.
COMENTARIOS ADICIONALES
Jesús no solo predicó, sino que también trató a las personas con amor y comprensión. Eso hizo que muchos recuperaran la esperanza y se acercaran más a Jehová. Nosotros también podemos imitarlo cuando animamos a otros con la Biblia.
Este relato nos recuerda que hoy muchas personas también son esclavas de malas ideas, preocupaciones o hábitos. Pero las enseñanzas de Jesús siguen ayudando a las personas a encontrar paz y una mejor manera de vivir.
Jesús cumplió esta profecía utilizando el poder del espíritu de Dios para sanar espiritualmente a las personas y proclamar que el año de la buena voluntad de Jehová había comenzado con su presencia. Centró su ministerio en anunciar las buenas noticias a los humildes, en vendar a los quebrantados de corazón y en proclamar la libertad a los cautivos.
El Hijo de Dios vino para ayudar a las personas a conseguir dos tipos de libertad. Primero, las ayudó a liberarse de las enseñanzas opresivas de los líderes religiosos. Jesús mostró a las personas mansas cómo conseguir liberación espiritual al enseñarles la verdad y darles un buen ejemplo. Segundo, Jesús hizo posible que la humanidad se liberara de la esclavitud al pecado gracias a su sacrificio. Dios puede perdonar los pecados de quienes tienen fe en el rescate y la demuestran mediante su modo de vivir.
Jesús cumplió la profecía al traer liberación espiritual a las personas mansas, rescatándolas de las enseñanzas opresivas y de las tradiciones erróneas de los líderes religiosos de su época. Al enseñarles la verdad y darles un buen ejemplo, les permitió salir de la oscuridad espiritual y dejar de ser esclavos de creencias falsas.
Jesús también cumplió la profecía al hacer posible la libertad definitiva de la esclavitud al pecado mediante su sacrificio, ofreciendo el perdón de Dios a quienes tienen fe en el rescate. Esta libertad es superior a la del Jubileo israelita, pues no es temporal ni limitada por la muerte, sino que permite a las personas ser “libres de verdad”.
Jesús cumplió esta profecía al facilitar dos tipos de libertad fundamentales. Primero, liberó a las personas de las enseñanzas opresivas y de las tradiciones erróneas de los líderes religiosos de su tiempo. Segundo, hizo posible la liberación de la esclavitud al pecado mediante el sacrificio de su vida, permitiendo que quienes tienen fe en su rescate obtengan el perdón de Dios.
A diferencia del jubileo antiguo, donde la libertad era temporal y la persona podía volver a ser esclava o finalmente morir, la libertad que Jesús ofrece es “de verdad”. Al seguir sus enseñanzas y demostrar fe en su sacrificio, las personas mansas salen de la oscuridad espiritual para disfrutar de una liberación mucho mayor y permanente. De esta manera, Jesús también cumplió la profecía de Isaías.
¿Qué perlas espirituales ha encontrado en la lectura bíblica de esta semana?
Isaías 60:1. Este versículo nos hace pensar en la responsabilidad tan bonita que tenemos como cristianos. Jehová quiere que reflejemos su luz con nuestra manera de hablar, actuar y tratar a los demás. Hoy muchas personas viven sin esperanza y con muchos problemas, pero nosotros podemos transmitir tranquilidad y confianza gracias a lo que aprendemos de Jehová. A veces, incluso con pequeños detalles, como ser amables o positivos, podemos hacer que otros noten esa luz.
Isaías 60:2. Este texto describe muy bien el mundo en que vivimos. Cada vez hay más maldad, confusión y personas que no saben qué camino seguir. Pero nos anima mucho saber que Jehová no abandona a sus siervos. Él nos guía mediante la Biblia y la congregación para que no perdamos el rumbo espiritual. También nos recuerda que debemos mantenernos cerca de Jehová para no dejarnos influir por la oscuridad de este mundo.
Isaías 60:17. Este versículo muestra que Jehová siempre busca mejorar las cosas para beneficio de su pueblo. Eso se nota en cómo la organización continuamente nos ayuda con mejores herramientas para enseñar, publicaciones más claras y consejos prácticos para la vida diaria. Jehová no deja a su pueblo estancado, sino que lo sigue preparando y fortaleciendo. Eso aumenta nuestra confianza en que él dirige a su organización.
Isaías 60:22. Este versículo nos anima porque demuestra que Jehová puede lograr grandes cosas usando personas humildes y sencillas. A veces uno puede pensar que sus esfuerzos en la predicación son pequeños, pero Jehová puede hacer que den muchos resultados. También nos hace pensar en el crecimiento mundial del pueblo de Jehová. Todo eso confirma que Jehová está acelerando la obra en el momento adecuado.
Isaías 61:2. Este versículo nos recuerda que todavía estamos en un tiempo en el que Jehová les da a las personas la oportunidad de acercarse a él. Eso nos motiva a valorar más la predicación, porque no solo compartimos información, sino una oportunidad de salvar vidas. También nos enseña que Jehová es paciente y misericordioso, ya que desea que más personas lo conozcan antes de que llegue el fin.
Isaías 61:3. Algo muy conmovedor de este texto es ver cómo Jehová puede cambiar por completo la vida de una persona. Hay personas que antes estaban muy tristes, sin esperanza o con muchos problemas, pero al aprender acerca de Jehová recuperaron la alegría y la paz. Eso demuestra que Jehová no solo promete un futuro mejor, sino que desde ahora puede ayudarnos a sentir felicidad y tranquilidad.
Isaías 61:6. Este versículo nos recuerda el gran honor que es servir a Jehová. Aunque hoy no somos sacerdotes literalmente, sí tenemos el privilegio de ayudar a otros a acercarse a Dios. Eso nos hace pensar que debemos tomar en serio nuestro servicio y esforzarnos por dar un buen ejemplo dentro y fuera de la congregación.
Isaías 61:10. Este versículo transmite una felicidad profunda y sincera. Nos enseña que la verdadera alegría no depende de tener muchas cosas materiales o de que todo salga perfecto, sino de nuestra amistad con Jehová. Incluso cuando tenemos dificultades, podemos sentir paz y felicidad porque sabemos que Jehová nos cuida y tiene preparado un futuro maravilloso para nosotros.
Isaías 60:1. Jehová pide a su organización que se levante y emita luz. Esto no ocurre por mérito propio, sino porque la gloria de Jehová ha brillado sobre ella. En un mundo moralmente “oscuro”, nosotros reflejamos la luz de la verdad al estudiar la Biblia y participar en las reuniones. No somos la fuente de la luz, sino sus reflectores. Al predicar, ayudamos a otros a salir de la oscuridad espiritual.
Isaías 60:8. Se describe a personas “volando como una nube” y como “palomas a sus palomares”. Esto ilustra la velocidad y la cantidad de personas que se unirían a la adoración pura. Esto nos motiva a ser pacientes y entusiastas en el ministerio. Al ver a tantas personas nuevas llegar a las asambleas, recordamos que Jehová está acelerando la obra en su debido tiempo.
Isaías 60:17. Jehová promete sustituir el cobre por oro y la madera por hierro. Es una mejora gradual en la calidad de los materiales y en la administración. Debemos ser adaptables y apoyar los ajustes organizativos. Si Jehová está refinando la manera en que funcionan las congregaciones, nuestra disposición a colaborar demuestra que aceptamos su guía.
Isaías 60:21. El texto dice que el pueblo será justo para que Jehová “sea embellecido”. Nuestra conducta moral no es para presumir de santidad, sino para dar honra a Dios. Cuando somos honrados en el trabajo o amables con los vecinos, la gente habla bien del Dios al que adoramos.
Isaías 60:22. El texto dice: “Yo, Jehová, lo aceleraré a su tiempo”. Aunque nos esforzamos mucho en la predicación, el éxito final depende de Jehová. Esto nos quita una carga de ansiedad y nos da confianza cuando los resultados no son inmediatos. Él sabe cuándo es el momento de que una semilla de la verdad brote.
Isaías 61:1. El espíritu de Dios capacita para “vendar a los quebrantados de corazón”. Esta es una misión de sanación emocional y espiritual. Al predicar, no solo llevamos información; llevamos consuelo. Debemos escuchar con empatía a quienes sufren por la pérdida de un ser querido o por las injusticias del sistema, ofreciéndoles la esperanza bíblica como un bálsamo.
Isaías 61:2. Se nos manda proclamar el año de la buena voluntad y también el “día de la venganza”. Nuestro mensaje debe ser equilibrado. Hablamos del amor de Dios y del Paraíso, pero también tenemos la responsabilidad de advertir con respeto sobre el juicio venidero, para que las personas puedan tomar una decisión informada.
Isaías 61:3. Se compara a los siervos de Dios con árboles robustos que dan gloria a Jehová. Para ser como un árbol firme, necesitamos raíces profundas. Esto se logra mediante el estudio personal constante. Un cristiano maduro ayuda a proteger a la congregación de las “tormentas” de la duda o la oposición.
Isaías 61:6. Aunque se refiere principalmente al Israel espiritual, el principio de servir a favor de otros es universal. Todos los cristianos tenemos el privilegio de ser “ministros”. No es un título honorífico, sino una invitación al trabajo arduo y al servicio abnegado por el bienestar espiritual de la comunidad.
Isaías 61:10. El profeta se regocija porque Dios lo ha “vestido con prendas de salvación”. Es una cuestión de dignidad y alegría. A veces, los problemas diarios nos agobian. Recordar nuestra “vestidura” (nuestra identidad como siervos de Dios) nos ayuda a mantener el gozo. Debemos sentirnos orgullosos de representar al Soberano del universo.
Isaías 60:2. Nos enseña que las tinieblas no tienen la última palabra. Aunque el mundo muestre malas noticias o problemas, no nos enfocamos en la oscuridad, sino en la luz que Jehová nos da mediante su Palabra.
Isaías 60:3. Nos enseña que las personas se dan cuenta de nuestra forma de ser y comportarnos, y esto es algo que puede atraer a otras personas. Cuando vivimos con gozo y fe, inspiramos a otros, incluso a los no creyentes, a buscar a Jehová Dios. Esto nos motiva a seguir dando un buen ejemplo en nuestro día a día.
Isaías 60:4. Nos recuerda que es bueno levantar la vista y ver las cosas y personas que están a nuestro alrededor. Jehová ya está moviendo personas, recursos y oportunidades hacia nuestra vida; solo necesitamos levantar la vista. Hay personas que podrían considerarse regalos en nuestra vida, y es importante agradecerle a Jehová por ellas.
Isaías 60:5. Nos enseña que es posible recuperar la alegría. La alegría profunda no depende de las circunstancias, sino de ver la fidelidad de Dios. Algo que puede alegrarnos es lo que escuchamos; podemos oír canciones de JW que nos animan y fortalecen.
Isaías 61:3. Nos enseña que Jehová Dios puede transformar nuestras pérdidas en algo bueno. A veces, lo que parece destrucción, él lo convierte en bendición y propósito. Un ejemplo bíblico de esto fue José, quien fue víctima de envidias, traiciones, falsas acusaciones y malos tratos, y al final Dios tenía una bendición mayor para él.
Isaías 61:3. Nos enseña que somos como un árbol. Podemos dar fruto y reflejarlo en nuestras acciones. No somos débiles ni insignificantes; fuimos plantados por Dios para dar fruto, sombra y vida a nuestro alrededor. Podemos hacer algo hoy que beneficie a otros sin esperar nada a cambio: brindar ayuda práctica, escuchar a alguien o hacer una donación.
Isaías 60:19-20. Nos enseña que Jehová es nuestra luz eterna, no el sol ni la luna. Esto nos ayuda a no depender de circunstancias externas —como la salud, el dinero o las personas— para sentirnos seguros. Dios mismo es nuestra fuente constante de luz.
Isaías 60:22. Este texto nos hace pensar en cómo lo pequeño llegará a ser mil. Por lo tanto, no menospreciamos nuestros comienzos pequeños, nuestros recursos ni nuestra historia. Dios multiplica lo poco y acelera su propósito en su tiempo perfecto.
Isaías 60:2. Estas palabras no se refieren a la oscuridad en sentido literal. Isaías no quiso decir que un día dejarían de brillar el sol, la luna y las estrellas. Hablaba más bien de la oscuridad espiritual, la cual es mortífera. A la larga, así como no nos es posible vivir sin luz literal, tampoco podemos tener vida sin la luz espiritual.
Isaías 60:17. La Biblia predijo que la parte terrestre de la organización de Jehová experimentaría una transformación asombrosa. Los más jóvenes y los más nuevos en la verdad han leído o han oído hablar sobre esos cambios. Pero entre nosotros hay hermanos que los han visto con sus propios ojos y se han convencido de que Jehová está dirigiendo a su organización por medio de Jesús y de que no les fallará.
Isaías 60:1, 2. Destaca que, mientras densas tinieblas envuelven a las naciones, la gloria de Dios resplandece con fuerza sobre su pueblo. Esto nos recuerda que no debemos permitir que el pesimismo del mundo apague nuestra fe. Mientras otros enfrentan el futuro con angustia, nosotros caminamos con la luz de la esperanza. Así que mantener una actitud alegre y positiva no solo nos protegerá, sino que también actuará como un faro para atraer a otros hacia la verdad.
Isaías 60:4. Describe la alegría de una madre al ver a sus hijos regresar de lugares lejanos. Este pasaje nos invita a elevar la mirada más allá de nuestra congregación local, ya que, al conocer los informes sobre el crecimiento de la obra en otros países, sentimos la emoción de ver cómo nuestra familia espiritual se expande por toda la tierra.
Isaías 60:8, 9. Ilustra a multitudes buscando refugio con la misma determinación con la que las palomas vuelan hacia su nido. Esto señala que vivimos en un mundo lleno de incertidumbre, donde muchas personas anhelan desesperadamente seguridad espiritual. De allí la importancia de mantenernos activos en el ministerio, a fin de ayudar a estas personas a encontrar el refugio y la paz que solo se obtienen dentro del pueblo de Dios.
Isaías 60:11. Dice que el camino hacia Dios nunca está clausurado. Así que, no importa el pasado de una persona; si existe un deseo genuino de cambiar y servir a Jehová, la puerta está abierta de par en par. Por nuestra parte, debemos ser personas accesibles y bondadosas, siempre dispuestas a recibir y ayudar a cualquiera que se acerque a la congregación o demuestre interés en las buenas noticias del Reino.
Isaías 60:17. Promete una transformación asombrosa: sustituir el cobre por oro y el hierro por plata, nombrando a la “paz” como supervisora. Esto refleja que la organización de Jehová está en constante mejora. Cuando surgen ajustes en los procedimientos o en el entendimiento de las Escrituras, debemos verlos como “oro en vez de cobre” y, en lugar de resistirnos, aceptarlos con gratitud, ya que garantizan que la paz y la justicia reinarán entre nosotros.
Isaías 60:21. Nos describe como un brote plantado por la mano de Dios para su propia gloria. Esto significa que nuestra conducta diaria tiene un impacto directo en cómo los demás ven a Jehová. Por lo tanto, cuando somos honrados, amables y trabajadores, estamos embelleciendo su nombre y dando un buen testimonio a quienes nos observan.
Isaías 60:22. Asegura que “el pequeño llegará a ser mil” y que la obra se acelerará “a su tiempo”. Este es un recordatorio vital para no desanimarnos si los resultados en nuestro territorio parecen lentos o si somos un grupo pequeño, ya que el crecimiento no depende de esfuerzos humanos, sino de la bendición divina. Por ello, si somos pacientes y diligentes, veremos cómo se alcanzan resultados que superen nuestra imaginación.
Isaías 61:1, 2. Muestra que el espíritu de Jehová es para “vendar a los que tienen el corazón destrozado” y “consolar a todos los que están de duelo”. Esto nos enseña que nuestro mensaje no es para juzgar a la gente, sino para curarla en sentido espiritual. En la predicación, a veces nos encontramos con personas a las que la vida ha tratado muy mal. De allí que nuestra meta debe ser llevarles alivio, ser amables y escuchar con empatía, para que sientan que Jehová realmente se interesa por sus heridas emocionales.
Isaías 61:3. Muestra que Jehová cambia las “cenizas” por un “adorno para la cabeza” y el “espíritu desanimado” por un “manto de alabanza”. Esto nos enseña que la verdad tiene el poder de transformar el ánimo de cualquiera. A veces, un hermano llega a la reunión arrastrando los pies debido al cansancio o los problemas, pero al salir se siente como un “árbol grande de justicia”. Así que debemos esforzarnos por dar comentarios y tener conversaciones que ayuden a los demás a cambiar ese “espíritu desanimado” por uno de alegría.
Isaías 61:6. Muestra que a los siervos de Dios se les llamará “sacerdotes de Jehová”. Esto nos motiva a prepararnos mejor para nuestros cursos bíblicos y nuestras intervenciones en la reunión, porque tenemos el honor de ser “siervos de nuestro Dios” que ayudan a otros a acercarse a él.
Isaías 61:8. Muestra que Jehová “ama la justicia” y “odia el robo y la injusticia”. Esto nos enseña que nuestra honradez debe ser absoluta en un mundo donde muchos justifican las acciones deshonestas para obtener ventajas. Nosotros debemos ser diferentes, ya sea pagando los impuestos, siendo justos con quienes trabajan para nosotros o devolviendo algo que no es nuestro. De esta manera demostramos que amamos lo que Jehová ama.
Isaías 61:10. Muestra a alguien que se siente feliz y da “gracias a su Dios” porque él lo ha vestido con “ropa de salvación”. Esto nos enseña que nuestra autoestima y nuestra felicidad no deben depender de lo que el mundo piense de nosotros, sino de cómo nos ve Jehová. Si él nos ha “vestido” con su aprobación, nadie podrá quitarnos la alegría.
Isaías 61:11. Muestra que, así como un jardín hace brotar lo que se siembra, Jehová hará brotar “justicia y alabanza”. Esto nos enseña que el esfuerzo que ponemos hoy dará fruto a su debido tiempo. A veces sembramos semillas de la verdad en un vecino o en un hijo, y parece que no pasa nada, pero Jehová garantiza que la justicia “brotará”. Solo tenemos que seguir cuidando ese “jardín” con paciencia y confianza.
Isaías 60:1, 2. Estos versículos nos enseñan que, aunque el mundo que nos rodea está sumido en una oscuridad espiritual muy profunda, nosotros no tenemos por qué estar a ciegas. Jehová hace que su luz brille sobre su organización y sobre cada uno de nosotros de manera individual.
Isaías 60:1, 2. Estos versículos enseñan que, aunque vivimos en un mundo confundido y en “tinieblas”, Jehová no nos ha dejado desamparados. Al decirnos: “Levántate y despide luz”, nos recuerda que él es la fuente de la iluminación espiritual y que, como sus Testigos, nuestra labor en el ministerio es reflejar esa luz al predicar a todos una esperanza real.
Isaías 60:3, 5. Nos muestran una faceta muy hermosa de Jehová: su capacidad para unir a personas de todo tipo que acuden a su luz. Esto hace que nuestra labor en la obra del Reino nos regocije el corazón.
Isaías 60:3-5. Se cumple en la congregación cada vez que alguien nuevo decide estudiar la Biblia, asistir a nuestras reuniones cristianas o asambleas y, por supuesto, bautizarse. Estos versículos nos enseñan que para Jehová no existen fronteras ni prejuicios y que, más bien, se fija en el potencial de cada persona.
Isaías 60:10, 11. Destacan la misericordia de Jehová, quien promete que sus puertas estarán “siempre abiertas”, lo cual es muy animador para cualquiera, porque nos asegura que Jehová es accesible y siempre está listo para recibirnos si lo buscamos de corazón.
Isaías 60:10, 11. Nos enseñan que Jehová no es un Dios rígido, sino un Padre amoroso que desea que aprovechemos su “buena voluntad” mientras todavía hay tiempo.
Isaías 60:17. Este versículo nos da mucha paz. Al hablar de cambiar el cobre por oro o el hierro por plata, Jehová nos promete que su organización siempre irá mejorando. Esto nos da seguridad en la congregación, sabiendo que los cambios que vemos están diseñados por él para cuidarnos mejor.
Isaías 60:21, 22. Nos dan una garantía emocionante. Jehová dice que “el pequeño llegará a ser mil”. Esta lección es fundamental para nuestro ministerio, ya que nos muestra que el crecimiento que vemos no es por nuestra propia fuerza, sino porque Jehová lo “acelera a su debido tiempo”.
Isaías 60:21, 22. Nos enseñan que Jehová es el dueño de la obra y que, aunque nos permite colaborar, es su poder el que logra que este mensaje llegue a cada rincón de la tierra habitada. Por eso, debemos reconocer que el honor y la gloria le pertenecen.
Isaías 61:1-3. Nos enseñan que Jehová es un Dios que siente una empatía profunda por el sufrimiento humano. Él no solo ve el dolor, sino que toma la acción de “vendar a los que tienen el corazón destrozado”.
Isaías 61:1-3. Nos enseñan que, al enviar a alguien a consolar a los que lloran, Jehová nos demuestra que no es un Dios distante, sino alguien que desea activamente restaurar nuestra alegría. Esto debe motivarnos en nuestro ministerio a ser amables y pacientes, sabiendo que somos embajadores de un Dios que quiere cambiar las “cenizas de la tristeza” por un “manto de alabanza”.
Isaías 61:4-6. Revelan que Jehová es el gran restaurador. Él tiene la capacidad de hacer que lo que estaba “desolado” o en “ruinas” vuelva a tener vida y propósito. Esto nos enseña que para Jehová ninguna persona es un caso perdido. Él puede reconstruir la dignidad de cualquiera, siempre que la persona tenga la disposición correcta.
Isaías 61:4-6. Muestran que en la congregación debemos valorar a cada hermano y estudiante de la Biblia, reconociendo que todos somos parte de los campos y viñas de Jehová y que es él quien nos dignifica al llamarnos sus “sacerdotes” y “siervos”, dándonos un lugar de honor en su propósito.
Isaías 61:8. Nos da una lección fundamental sobre la personalidad de nuestro Padre celestial al decir: “Yo, Jehová, amo la justicia”. Esto nos da una seguridad inmensa, pues sabemos que vivimos bajo el cuidado de alguien que siempre actúa con rectitud y que cumplirá fielmente su promesa de darnos un “salario”, o recompensa, por nuestra lealtad.
Isaías 61:8. Nos enseña que debemos imitar a nuestro Padre celestial, Jehová, siendo personas íntegras y honestas en todo lo que hacemos, a fin de reflejar su personalidad y sus cualidades.
Isaías 61:10, 11. Nos enseñan que la salvación y la justicia no son logros humanos, sino regalos que Jehová nos pone como si fueran una “ropa” o una “túnica”. De la misma manera que no podemos forzar que una semilla brote sin la intervención de la naturaleza, tampoco podemos producir justicia por nuestra propia cuenta; es Jehová quien la hace “brotar delante de todas las naciones”.
Isaías 61:10, 11. Nos ayudan a mantener la humildad, ya que nos enseñan que siempre debemos darle el crédito a Jehová por cualquier éxito que tengamos en nuestra vida o en el ministerio.
Isaías 60:2. Este versículo me llama mucho la atención porque describe muy bien el contraste que vemos hoy. El mundo está lleno de problemas, confusión y falta de dirección, como si estuviera en oscuridad. Pero Jehová hace que su pueblo tenga luz, es decir, entendimiento espiritual. No es que seamos mejores, sino que él nos guía.
Isaías 60:2. Nos muestra que hoy vemos claramente que, mientras muchas personas no saben qué creer o hacia dónde ir, nosotros tenemos la verdad bíblica que nos orienta. Eso nos anima a valorar más lo que Jehová nos da y también a compartir esa luz con otros.
Isaías 60:22. Este texto muestra cómo Jehová puede hacer crecer algo pequeño de una manera impresionante. Me recuerda que la obra no depende de la fuerza humana, sino de la bendición de Jehová. Actualmente vemos ese crecimiento en la organización.
Isaías 60:22. Nos muestra que personas comunes, que quizás parecían insignificantes, llegan a formar parte de un pueblo mundial. Esto nos anima a no subestimarnos y a confiar en que Jehová puede usar a cualquiera de nosotros.
Isaías 61:1. Este versículo se cumplió en Jesús y me gusta porque muestra que él no actuaba por su cuenta, sino guiado por el espíritu de Jehová. Él se centró en ayudar a las personas, sobre todo a las que estaban sufriendo.
Isaías 61:1. Este versículo nos enseña a depender también del espíritu santo. Cuando predicamos o ayudamos a otros, no es por nuestras habilidades, sino porque Jehová nos capacita.
Isaías 61:3. Este versículo es muy bonito porque habla de cómo Jehová puede cambiar la tristeza profunda por alegría. Es como transformar completamente el estado emocional de una persona.
Isaías 61:3. Nos muestra que hoy muchas personas están desanimadas o sin esperanza, pero cuando conocen la verdad, su actitud cambia. Esto nos hace pensar en el privilegio que tenemos de ayudar a otros a sentir ese consuelo que viene de Jehová.
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